Él es Quien creó los cielos y la tierra en seis días. Luego, se instaló en el
Trono. Sabe lo que penetra en la tierra y lo que de ella sale, lo que desciende
del cielo y lo que a él asciende. Está con vosotros dondequiera que os
encontréis. Alá ve bien lo que hacéis.
¡Creed en Alá y en Su Enviado! Dad limosna de los bienes de los que Él os ha
hecho últimos poseedores. Aquéllos de vosotros que hayan creído y dado limosna
tendrán una gran recompensa.
Y ¿por qué no habéis de creer en Alá, siendo así que el Enviado os invita a
creer en vuestro Señor y que ha concertado un pacto con vosotros? Si es que sois
creyentes...
Y ¿por qué no habéis de gastar por la causa de Alá, siendo así que la herencia
de los cielos y de la tierra pertenece a Alá? No seréis todos iguales: unos, que
han gastado y combatido antes del Éxito, tendrán una categoría más elevada que
otros que han gastado y combatido después de ella. A todos, sin embargo, ha
prometido Alá lo mejor. Alá está bien informado de lo que hacéis.
El día que veas la luz de los creyentes y de las creyentes correr ante ellos y a
su derecha: «¡Buena nueva hoy para vosotros: jardines por cuyos bajos fluyen
arroyos, en los que estaréis por toda la eternidad! ¡Ése es el éxito grandioso!»
El día que los hipócritas y las hipócritas digan a los que creyeron: «¡Esperad a
que tomemos de vuestra luz!» Se dirá: «¡Retroceded! ¡Buscad una luz!» Entre
ellos se levantará una muralla con una puerta. Dentro estará la Misericordia y
fuera, enfrente, el Castigo.
Les llamarán: «¿No estábamos con vosotros?» Dirán: «¡Claro que sí! Pero os
dejasteis seducir, os mantuvisteis a la expectativa, dudasteis. Vuestros anhelos
os engañaron hasta que vino la orden de Alá. El Engañador os engañó acerca de
Alá.
Hoy no se aceptará ningún rescate por parte vuestra ni por parte de los que no
creyeron. Vuestra morada será el Fuego, que es vuestro lugar apropiado». ¡Qué
mal fin...!
¿No es hora ya de que se humillen los corazones de los creyentes ante la
Amonestación de Alá y ante la Verdad revelada y de que no sean como quienes,
habiendo recibido antes la Escritura, dejaron pasar tanto tiempo que se
endureció su corazón? Muchos de ellos eran unos perversos.
Los que crean en Alá y en Sus enviados serán los veraces y los testigos ante su
Señor. Recibirán su recompensa y su luz. Pero quienes no crean y desmientan
Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
¡Sabed que la vida de acá es juego, distracción y ornato, revalidad en
jactancia, afán de más hacienda, de más hijos! Es como un chaparrón: la
vegetación resultante alegra a los sembradores, pero luego se marchita y ves que
amarillea; luego, se convierte en paja seca. En la otra vida habrá castigo
severo o perdón y satisfacción de Alá, mientras que la vida de acá no es más que
falaz disfrute.
¡Rivalizad en la obtención del perdón de vuestro Señor y de un Jardín tan vasto
como el cielo y la tierra, preparado para los que creen en Alá y en Sus
enviados! Ese es el favor de Alá, que da a quien Él quiere. Alá es el Dueño del
favor in menso.
Ya hemos mandado a nuestros enviados con las pruebas claras. Y hemos hecho
descender con ellos la Escritura y la Balanza, para que los hombres observen la
equidad. Hemos hecho descender el hierro, que encierra una gran fuerza y
ventajas para los hombres. A fin de que Alá sepa quiénes les auxilian en
secreto, a Él y a Sus enviados. Alá es fuerte poderoso.
Ya hemos enviado a Noé y a Abraham y confiado a su descendencia el profetismo y
la Escritura. Entre sus descendientes los hubo bien dirigidos, pero muchos de
ellos fueron unos perversos.
Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a
quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron
mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no
se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Alá, pero no lo
observaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de
ellos fueron unos perversos.
¡Creyentes! ¡Temed a Alá y creed en Su Enviado! Os dará, así, participación
doble en Su misericordia, os pondrá una Luz que ilumine vuestra marcha y os
perdonará. Alá es indulgente, misericordioso.
¡Que la gente de la Escritura sepa que no puede disponer nada del favor de Alá,
que el favor está en la mano de Alá, que da a quien Él quiere! ¡Alá es el Dueño
del favor inmenso!